Comprender y apoyar a los alumnos con dispraxia
La dispraxia afecta a la forma en que los alumnos planifican, coordinan y llevan a cabo tareas físicas y cognitivas, especialmente aquellas que implican movimiento y secuenciación.
Con el apoyo y el entorno adecuados, los alumnos pueden ganar confianza, desarrollar su coordinación y participar de forma más satisfactoria en el aprendizaje.
Entender la dispraxia
La dispraxia, también conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación (TDC), es una afección que afecta al movimiento, a la coordinación y a la capacidad de planificar y organizar acciones.
Se calcula que afecta a unos 5–61 TP3T de niños, lo que la convierte en un trastorno del desarrollo relativamente frecuente.
Los alumnos con dispraxia pueden experimentar
- dificultades con las habilidades motoras finas (por ejemplo, escribir, dibujar)
- dificultades en la coordinación y el control de los movimientos
- dificultad para planificar y ordenar las tareas
- mayor lentitud en el procesamiento al realizar actividades físicas o que constan de varios pasos
Estos retos tienen que ver con la forma en que el cerebro planifica y ejecuta los movimientos, y no con la inteligencia ni con la capacidad de aprender.
Puntos fuertes de las personas con dispraxia
Los alumnos con dispraxia suelen mostrar una serie de puntos fuertes, sobre todo cuando se les da tiempo y el apoyo adecuado.
Entre ellos pueden figurar:
- gran capacidad para resolver problemas y pensamiento creativo
- determinación y perseverancia
- capacidad para desarrollar estrategias alternativas eficaces
- puntos fuertes en la comunicación verbal y la comprensión
En un entorno adecuado, estas fortalezas pueden favorecer el aprendizaje y reforzar la confianza en uno mismo con el paso del tiempo.
Dificultades de aprendizaje
En los entornos educativos, la dispraxia puede influir en la forma en que los alumnos abordan las tareas y los materiales.
Entre los retos más habituales se pueden citar:
- dificultad para escribir, dibujar o realizar movimientos precisos
- dificultades con la coordinación mano-ojo
- dificultad para organizar y llevar a cabo tareas que constan de varios pasos
- una mayor lentitud en la realización de las tareas debido a las exigencias de planificación y coordinación
- aumento de la carga cognitiva cuando las tareas combinan esfuerzo físico y cognitivo
Estos retos pueden afectar a la confianza y al compromiso, sobre todo cuando las tareas exigen rapidez, precisión o una coordinación compleja.
Cómo ayuda Magrid a los alumnos con dispraxia
Accesible por diseño
Magrid ofrece un entorno propicio que reduce las exigencias de coordinación al tiempo que fomenta la confianza y el control:
Métodos de interacción flexibles
Las tareas se pueden realizar tocando, dibujando o arrastrando, lo que permite desarrollar diferentes habilidades motoras.
Actividades visuales e intuitivas
Reduce la dependencia de instrucciones complejas
Estructura clara y coherente
Facilita la planificación y la realización de tareas
Aumento gradual de la precisión
Permite a los alumnos adquirir control sobre el tiempo
Entorno de baja presión
Elimina la presión del tiempo y reduce el estrés
Esto permite a los alumnos abordar las tareas con mayor soltura, al tiempo que desarrollan progresivamente la coordinación y el control.
Apoyo mediante el desarrollo específico de competencias
Magrid desarrolla una amplia gama de habilidades en todo su marco de referencia. Dentro de este, hay ciertas habilidades que revisten especial importancia para los alumnos con dispraxia, ya que favorecen la coordinación, la planificación y la interacción.
Entre las áreas clave se incluyen:
Coordinación mano-ojo
guiar el movimiento mediante información visual
Percepción visual
comprender e interpretar la información visual
Geometría y motivos
reconocer estructuras y relaciones
Memoria de trabajo
mantener y aplicar los pasos en una secuencia
A través de una participación continuada, Magrid también fomenta el desarrollo de competencias más amplias, entre las que se incluyen:
Planificación motora y secuenciación
Atención y perseverancia en las tareas
Funcionamiento ejecutivo
(organización, planificación, ejecución)
Estas habilidades se desarrollan mediante una interacción estructurada con las tareas, en lugar de una enseñanza aislada.
El uso de Magrid en la práctica
Magrid se puede utilizar de forma flexible para apoyar a los alumnos con dispraxia en distintos entornos.
Es eficaz para:
- práctica independiente, permitiendo a los alumnos trabajar a su propio ritmo sin presiones
- apoyo individualizado, centrándose en la coordinación y la realización de las tareas
- sesiones en grupos reducidos, fomentar el desarrollo estructurado de competencias
- integración en el aula, junto con otros alumnos
- apoyo en casa, ofrecer práctica adicional en un entorno familiar
El diseño coherente del programa permite a los alumnos pasar del aula al hogar y a entornos especializados sin interrupciones.
Esta continuidad fomenta la confianza, refuerza el desarrollo de habilidades y permite a los alumnos practicar la coordinación en un entorno acogedor y predecible.
Seguimiento de los avances y apoyo a las intervenciones
Magrid ofrece información sobre cómo los alumnos desarrollan la coordinación e interactúan con las tareas a lo largo del tiempo.
Los profesores y los especialistas pueden:
- realizar un seguimiento del desarrollo en habilidades específicas
- observar mejoras en la precisión y el control
- identificar los ámbitos en los que podría ser necesario un apoyo adicional
Aunque Magrid no es una herramienta de diagnóstico, los datos que proporciona sirven de apoyo a la interpretación profesional y contribuyen a ofrecer una visión más amplia del desarrollo de cada alumno.
Apostamos por el éxito a largo plazo
El progreso de los alumnos con dispraxia suele conseguirse mediante una práctica constante y el nivel adecuado de apoyo.
Magrid crea un espacio en el que los alumnos pueden desarrollar su coordinación, mejorar la planificación de tareas y reforzar su confianza a través de éxitos repetidos y estructurados.