El símbolo «mayor que» (>) y el símbolo «menor que» (<) indican cuál de dos números es mayor. El número que se encuentra en el lado abierto y ancho del símbolo es el mayor; el número que se encuentra en el lado puntiagudo es el menor.
Estos símbolos suelen plantear dificultades a muchos jóvenes estudiantes, no porque el concepto sea difícil, sino porque recordar en qué dirección apunta cada símbolo requiere práctica. Ahí es donde entran en juego trucos visuales como el método del cocodrilo.
Ir a una sección:
- ¿Qué significan los símbolos «mayor que» y «menor que»?
- El método del cocodrilo (o “caimán”): cómo funciona
- ¿Funciona realmente el «método del cocodrilo»?
- Otras formas de enseñar los conceptos de «mayor que» y «menor que»
- La investigación que hay detrás de la comparación de números
- Actividades sencillas para practicar en casa
- Cómo enseña Magrid la comparación de números
- Preguntas frecuentes
¿Qué significan los símbolos «mayor que» y «menor que»?
Ambos símbolos comparan dos números e indican cuál de los dos es mayor:
- Mayor que (>): El número de la izquierda es mayor. Por ejemplo, 7 > 4 significa que 7 es mayor que 4.
- Menos que (<): El número de la izquierda es menor. Por ejemplo, 3 < 9 significa que 3 es menor que 9.
El concepto en sí mismo —que una cantidad puede ser mayor o menor que otra— no es lo que más les cuesta a la mayoría de los niños. Lo que realmente les genera confusión es recordar en qué dirección apunta cada símbolo. Ahí es donde un recurso visual puede ayudar.
El método del cocodrilo (o “caimán”): cómo funciona
La forma más habitual de enseñar estos símbolos consiste en convertir la propia figura en un animal hambriento, al que se suele llamar cocodrilo, aunque en EE. UU. se conoce normalmente como caimán.
La historia es sencilla: el cocodrilo siempre tiene hambre y quiere comerse el número más grande. Su boca, el lado abierto del símbolo, siempre apunta hacia el valor más grande. En 8 > 5, la boca bien abierta mira hacia el 8, porque el 8 es el número que vale la pena comerse. Una vez que el niño se imagina el símbolo como una boca en lugar de como un signo abstracto, suele recordar fácilmente la dirección.
¿Funciona realmente el «método del cocodrilo»?
Funciona bien para una tarea concreta: ayudar al niño a recordar en qué dirección apunta un símbolo. Donde se queda corto —y donde algunos profesores de matemáticas de primaria han mostrado su desacuerdo— es que no enseña al niño nada sobre el tamaño real de los números en cuestión. Un niño puede apuntar correctamente con la boca del cocodrilo al 8 sin comprender realmente que el 8 representa una cantidad mayor que el 5.
La forma más adecuada de utilizarlo es como un atajo mnemotécnico para el propio símbolo, junto con otros métodos —como la recta numérica— que desarrollan un sentido real de los números. Si se utiliza por sí solo, y una vez superada la edad en la que la habilidad subyacente de comparación ya debería estar consolidada, puede convertirse en una muletilla en lugar de en un puente.
Otras formas de enseñar los conceptos de «mayor que» y «menor que»
El cocodrilo no es el único truco, y combinar métodos suele dar mejores resultados que confiar en uno solo.
El método Arrow
A algunos niños les resulta más fácil imaginarse ambos símbolos como flechas en lugar de bocas. La punta de la flecha siempre apunta hacia el número más pequeño, en la dirección opuesta a la que miraría la boca del cocodrilo. Cualquiera de las dos imágenes mentales describe la misma regla; simplemente, algunos niños responden mejor a una que a la otra.
El truco de la mano en forma de L
Si se levanta la mano izquierda con el pulgar y el índice extendidos, se forma una “L”, un recordatorio físico de que el símbolo «menor que» se parece a una L de lado. Es un truco sencillo que ofrece a los niños un punto de referencia táctil al que recurrir, sobre todo cuando necesitan un recordatorio rápido mientras trabajan de forma autónoma o durante un examen.
Uso de una recta numérica
En lugar de enseñar primero el símbolo, una recta numérica enseña el concepto subyacente: un número situado más a la derecha es siempre mayor. Una vez que el niño es capaz de situar dos números en una recta con seguridad, el símbolo se convierte en una forma abreviada de expresar algo que ya comprende, y no en una regla arbitraria que debe memorizar.
La investigación que hay detrás de la comparación de números
La habilidad que subyace a todo esto —la capacidad de comparar dos números de forma rápida y precisa— es mucho más que un simple ejercicio escolar. Diversas investigaciones la han relacionado en repetidas ocasiones con un mayor rendimiento matemático. Un estudio realizado con niños de primaria reveló que el rendimiento en una sencilla tarea de comparación simbólica de números explicaba diferencias reales en la competencia aritmética, incluso tras tener en cuenta otros factores (Nosworthy, Bugden, Archibald, Evans y Ansari, 2013). Un análisis independiente de la base empírica más amplia llegó a una conclusión similar: la capacidad de un niño para procesar la magnitud numérica simbólica está estrechamente relacionada con las diferencias individuales en las habilidades matemáticas (De Smedt, Noël, Gilmore y Ansari, 2013).
En otras palabras, enseñar a un niño a comparar el 7 y el 4 con seguridad no es una habilidad menor ni aislada. Es uno de los pilares fundamentales sobre los que suelen basarse las matemáticas más avanzadas.
Prueba Magrid gratis y veamos cómo se aplica ese mismo enfoque visual a la comparación de números.
Actividades sencillas para practicar en casa
Ninguna de ellas necesita en absoluto la historia del cocodrilo, y ahí radica precisamente la clave: desarrollan el sentido numérico de forma subyacente.
- Compara las pilas de aperitivos. Pon dos montoncitos de galletas saladas o de uvas, pregúntale cuál tiene más y, a continuación, deja que tu hijo se coma el “ganador” como pequeña recompensa.
- Juega a un juego en el que “gana la carta más alta”. Cada jugador da la vuelta a una carta; quien tenga el número más alto se queda con las dos. Es un ejercicio de comparación disfrazado de un juego que ya les gusta a los niños.
- Compara los números de las casas mientras das un paseo. Pregunta qué número de casa es mayor al pasar por delante; es una forma rápida y sin necesidad de preparación previa de practicar la comparación en la vida real.
- Construye torres y compara sus alturas. Dos torres de bloques de distintos tamaños transmiten una sensación física y visual de “más” y “menos” antes incluso de que aparezca ningún símbolo.
Cómo enseña Magrid la comparación de números
La nueva actividad de comparación de números simbólicos de Magrid utiliza el mismo concepto de «boca abierta», reconocido internacionalmente y en el que se basa el método del cocodrilo, pero lo mantiene totalmente visual: los niños comparan cantidades y colocan el símbolo correcto sin necesidad de leer ni escuchar ninguna instrucción previamente.
Esta actividad no es una actividad aislada. Se sitúa al final de un proceso que comienza mucho antes de que aparezca ningún símbolo en la pantalla. Los niños primero practican Selecciona el más grande, elegir entre grupos visuales de objetos, y luego Elige el grupo más grande, comparando cantidades agrupadas en decenas y las piezas restantes, y Crear grupos iguales, ajustando dos conjuntos hasta que se equilibren. Solo cuando el niño se siente cómodo comparando cantidades reales, Magrid introduce los símbolos «mayor que» y «menor que»; de este modo, el símbolo se convierte en una forma abreviada de expresar algo que ya se comprende, y no en una nueva regla que haya que memorizar desde cero.
Esto refleja el enfoque más amplio de Magrid, basado en más de una década de investigación en ciencias cognitivas en la Universidad de Luxemburgo: ofrecer al niño una forma estructurada y visual de construir primero un concepto y, a continuación, dejar que la notación formal surja de forma natural una vez que ya se haya desarrollado el sentido numérico subyacente.
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